Entrenando a mi hija para hacer buenas mamadas




Mi hija jovencita quiere aprender a hacer mamadas espectaculares y yo la entreno para ello, me sirvo de voluntario para que la chiquilla no haga el ridículo con su novio cuando le tenga que hacer un buen trabajo y de camino yo le doy una alegría a mi cuerpo también, para que me voy a engañar, es una satisfacción muy grande ver lo rápido que aprende mi hija como me saborea el navo empezando desde los huevos hasta llegar a la punta del capullo, me encanta como se va enviciando y comienza a devorarla cada vez con mas rabia, es una gozada sentir el buen trabajo que hace con sus manos y su boca imagino que su novio estará muy contento y todo me lo debe a mi porque he sido yo quien le ha enseñado bien, estoy muy orgulloso de ella y muy agradecido tambien porque mi hija consigue que con sus comidas a mi polla tenga las mejores corridas que un hombre puede desear.